viernes, noviembre 17, 2006

Demasiado independiente


Hace unos días alguien dejó un comentario en mi página que lleva dándome vueltas a la cabeza desde entonces.
Respecto a los motivos del personaje del capítulo anterior para llevar la vida que llevaba, hay uno en el que estoy totalmente de acuerdo, es muy probable que María tenga un miedo atroz a volver a enamorarse, aunque hasta poco antes del momento del relato parece que a pesar de él se atrevió en contadas ocasiones a entregar su corazón.

El segundo motivo era, que tal vez María fuese demasiado independiente…¿se puede ser demasiado independiente?...no lo sé, supongo que porque todos ponemos algo de nosotros en nuestras historias me he sentido identificada con esta expresión.

Supongo que me considero una persona “demasiado independiente”, a pesar de muchas de las opiniones de la gente que conozco. Tal vez, el término dependencia o necesidad signifique algo diferente para cada uno, como tantos otros. El caso es que yo siempre he pensado que no quiero que, salvo en el ámbito profesional, nadie me necesite, por lo menos no como una base para mis relaciones.

He conocido a mucha gente que “me ha necesitado”, y allí estaba yo, y entonces todo era estupendo, me querían, contaban conmigo y estaban si en algún momento yo pedía ayuda para algo. Pero cuando esa necesidad se extinguía en ellos también se extinguía ese cariño, ese contar conmigo, yo pasaba a ser algo secundario, prescindible en sus vidas, invisible incluso. Y no lo entendía, y dolía. Mucho.

Es más que probable que el tiempo y la experiencia han hecho que hoy por hoy piense de esta manera. Sé que necesito a muchas personas, y para mí, cada una de ellas es única e insustituible, hay determinadas cosas que sólo puedo compartir con cada una, y eso hace que para mi sean necesarias, imprescindibles. La diferencia en este caso, es que las necesito si, pero las necesito porque las quiero, no las quiero porque las necesito. Y creo que en este caso el orden de los factores, altera totalmente el producto.

Si el hecho de querer que la gente me necesite porque me quiere y no al contrario, y de no ser así prefiero una relación cordial sin implicaciones, me convierte en una persona “demasiado independiente”, es algo en lo que, no sé si por suerte o por desgracia, la vida todavía a día de hoy me sigue dándo motivos para reafirmarme, a pesar de que sé que hay personas que me quieren porque me necesitan. A pesar de que yo las quiera aún sabiendo que no es de la misma manera y que más tarde o más temprano me dejarán a un lado del camino. A pesar de todo ello, sé que seguiré queriéndolas, simplemente porque yo no las necesito hasta que las quiero, y una vez mi necesidad termina, mi amor continúa con ellas, aunque no lo sepan, aunque para no dolerme tenga que echarme yo misma a un lado de la vida.

5 comentarios:

Gacela dijo...

Jo, ninya. Te entiendo muy bien... es muy difícil asumir ese momento en el que dejan de necesitarte... y dejan de entregarte sus momentos, y su carinyo y su cercanía! Yo creo que soy más como tú, que estoy cerca porque quiero a la gente, más que porque la necesite. O la necesito también, pero como un complemento a ese carinyo que o se pasa si se pasa la necesidad.

Y no es fácil en absoluto... porque en realidad a mí al menos la teoría de la no implicación no me acaba de funcionar (de mí nadie diría que soy demasiado independiente), y me implico y me entrego para muchas veces ver que los otros están entregando de una manera diferente, con un punto y final ahí sobrevolándolo todo... y vaya si duele.

terminus dijo...

Mi querida I. Más que independiente eres excepcional. Para mí fue una grata sorpresa descubrir que hay gente como tu. Si, por que te entregas sin más, no buscas recompensas.
Yo me siento egoísta cuando quedamos a tomar una cerveza, estoy privando al resto del mundo de tu presencia.
No cambies, sigue siendo Tú.

Un Beso

Edu

PD: Lo que daría por reuniros a tí y a otras cuantas amigas más, soy afortunado.

Isabel Barceló Chico dijo...

No sé si puede aplicarse ese término "demasiado independiente" con justicia. Pienso que la independencia es fruto de la madurez, de la capacidad de vivir y ser feliz por uno mismo, pase lo que pase a nuestro alrededor. No quiero decir que se sea indiferente a los sentimientos o los sufrimientos ajenos, sino que no nos dejemos arrastrar por ellos. No es fácil, pero es bueno. Y, además, cuanta más capacidad tengamos para mantenernos firmes y serenos cuando otros se derrumban, mayor beneficio les daremos. Besitos.

Anónimo dijo...

Debo ser la única persona que reconoce que te necesita, necesito que sigas enseñándome, necesito tus consejos, necesito quedar a tomar algo de vez en cuando, necesito tu amistad, por que eres única, una amiga única. Pero tranquila, siempre te necesitaré, soy muy fiel, jajajaja.

Besos, Laura

pcbcarp dijo...

Mi modesta opinión es que hay que asumir que nos usamos los unos a los otros. Otra cosa es que uno distribuya con demasiado desparpajo la condición de "uno de los nuestros". Eso sí: si te falla "uno de los nuestros", a cierta edad, te hace sentir completamente gilipollas. ;)